Precio cerrado antes de salir
Nos cuentas qué pasa, te decimos lo que cuesta y ese es el precio. Sin recargos por nocturnidad inventados ni presupuestos que crecen cuando ya estás con la puerta abierta.
Nuestra forma de trabajar
La cerrajería de urgencia arrastra mala fama, y no es injusta: el cliente llama nervioso, de noche, sin poder comparar y sin saber qué es razonable pagar. Es el escenario perfecto para abusar. Esta página explica cómo trabajamos precisamente para que puedas juzgarnos antes de necesitarnos.
Lo que sí hacemos
Nos cuentas qué pasa, te decimos lo que cuesta y ese es el precio. Sin recargos por nocturnidad inventados ni presupuestos que crecen cuando ya estás con la puerta abierta.
El taladro es el último recurso, no el primero. Si el bombín se puede salvar, se salva: te ahorras la pieza, la instalación y el disgusto.
Urgencias 24 horas de verdad. También a las cuatro de la mañana de un domingo, que es justo cuando la gente se queda fuera de casa.
Todos los trabajos con factura. Dos años de garantía en las piezas que instalamos y uno en la mano de obra.
Conocemos los portales de El Llano, las puertas de Cimadevilla y los garajes de Nuevo Gijón. No somos un centro de llamadas que subcontrata al primero que coge.
Preguntar no cuesta nada. Si después de oír el precio prefieres pensarlo o llamar a otro, no pasa absolutamente nada.
Lo que no hacemos
Un listado de compromisos vale poco sin su reverso. Esto es lo que hemos decidido no hacer, y sirve también como criterio para juzgar a cualquier otro cerrajero.
Es la queja número uno del sector y la razón de que mucha gente llame con miedo. Si te decimos 90 €, son 90 €. Si al llegar la situación resulta ser distinta de lo que nos describiste, paramos, te lo explicamos y decides tú antes de que toquemos nada.
Taladrar es rápido y añade una pieza a la factura. Por eso hay quien empieza por ahí. Nosotros empezamos siempre por técnicas que no dañan el bombín, y solo taladramos cuando no hay otra vía: llave puesta por dentro, cerradura forzada o mecanismo roto.
A un tercer piso sin acceso por balcón no le hace falta una puerta acorazada, le hace falta un buen cilindro. Preferimos cobrarte 160 € y que vuelvas a llamarnos que colocarte 1.200 € una sola vez.
Sin factura no tienes garantía, no puedes reclamar y tu seguro no te cubre. Que alguien te ofrezca "sin papeles y más barato" es exactamente la señal de que no quieres a esa persona en tu puerta.
Antes de abrir pedimos identificación y algo que te vincule con la vivienda. Es incómodo cuando llevas media hora esperando en la puerta, lo sabemos. También es lo único que impide que cualquiera abra tu casa con una llamada.
No cubrimos toda Asturias. Cubrimos Gijón y unos 25 kilómetros alrededor, que es la distancia a la que podemos llegar de verdad en un tiempo razonable. Prometer más es dejar tirada a la gente.
Paso a paso
Descolgamos las 24 horas. Cuéntanos qué puerta es, qué ha pasado y en qué barrio estás.
Con esos datos te decimos el coste cerrado y cuánto tardamos en llegar. Tú decides.
Salimos con el furgón equipado. Unos 20 minutos de media dentro de Gijón.
Apertura sin daños si es posible, o sustitución en el momento. Se paga al terminar, con factura.
Descolgamos las 24 horas, también de madrugada y en festivo. Te damos el precio cerrado por teléfono antes de salir: si no te encaja, no has perdido nada.
24 horas, todos los días del año